Este artículo es la continuación de ¿Amor propio, egoísmo o Narcisismo? Parte I; si quieres leerlo antes de continuar, sólo da click aquí. 

¿Cuál es la diferencia entre narcisismo y egoísmo?

El egoísmo y el narcisismo son dos cosas distintas. El narcisismo está relacionado con nuestra imagen, y el egoísmo está relacionado con nuestras posesiones. La persona egoísta no quiere compartir, pues obtiene placer en poseer. Siente que es mejor persona cuanto más tenga, y tiene una idea muy clara de qué tipo de objetos le pueden proporcionar status o satisfacción.

Como podemos deducir, muchos narcisistas son también egoístas, y por eso tendemos a mezclar los términos.

El narcisista vive de la aprobación de los demás, el egoísta vive de la satisfacción de haber alcanzado sus objetivos materiales… comprar ese par de zapatos que vio en una pasarela, tener un apartamento en el balneario, incluso “tener” el novio más guapo; pues los egoístas también ven a las personas como posesiones.

Pero no te confundas: no está mal querer mejorar nuestra situación económica o tener metas específicas, como por ejemplo, comprar una casa. Lo que es problemático es cuando nuestras posesiones se vuelven más importantes que nuestras relaciones interpersonales, y ponemos nuestros intereses económicos por delante de nuestras relaciones familiares y nuestras amistades.

Las personas egoístas, hacen de sus posesiones, el centro de su vida y por eso viven insatisfechas e inseguras. Apenas logran tener el objeto deseado, comienza el miedo a perderlo o el deseo de tener otro más.

Por este motivo, también los egoístas tienden a ser personas superficiales; si buscan profundizar en su espiritualidad, comenzarán por hacerlo desde un punto de vista de consumismo (comprar la ropa de yoga más cara, participar en un retiro espiritual exclusivo, etc).

Esto no quiere decir que una persona egoísta no pueda cambiar, simplemente que deberá resolver su relación con las posesiones antes de poder progresar a un nivel de espiritualidad más profundo.

El amor propio

Cuando explico lo que es el narcisismo y el egoísmo recibo siempre esta pregunta: ¿puedo quererme a mí misma de una manera sana e igual querer comprarme unos zapatos de moda o compartir fotos de mi fiesta en facebook?

Claro que sí, no hay necesidad de sentirse culpable por disfrutar sanamente de la vida. Lo que sí es importante es darnos cuenta que el amor propio es la apreciación sana de nuestras cualidades positivas, y que esta apreciación no interfiere con nuestra habilidad de apreciar y amar a los demás.

Es decir, me quiero a mí como soy, con todas mis virtudes y mis errores, y mi amor propio no me impide querer a los demás, sino todo lo contrario.

Es gracias al amor propio que podemos poner límites sanos en nuestra vida, y lo podemos hacer con respeto y aprecio por quienes nos rodean. Por ejemplo, subimos fotos de nuestros viajes a las redes sociales con la intención de inspirar y compartir, en vez de querer sobresalir. O le decimos a nuestra buena amiga que no podemos ir a su fiesta porque estamos cansadas y tenemos que presentar un proyecto de trabajo a la mañana siguiente, pero con mucho gusto la invitamos a cenar en otra ocasión.

Cuando tenemos amor propio nuestra intención es pura y nuestros límites personales son claros. Es así que podemos disfrutar al máximo de la compañía de los demás, dar al mundo lo mejor de nosotras mismas, y trabajar en nuestro desarrollo personal desde un lugar de integridad profundo.

Con mucho amor, Elisa Markhoff

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Elisa Markhoff

Elisa Markhoff es periodista y autora, especialista en Psicología de la Nutrición, EFT - tapping, y distintas modalidades de terapia trans generacional. Actualmente vive y trabaja en EEUU, donde ha hecho las paces con la nieve.

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