Hoy fui a desayunar con una amiga. Conversando de todo, salió el tema de que no me gusta cocinar para una sola persona y de todos los cambios en mi alimentación en estas últimas semanas. Te cuento brevemente, cuando estuve en Bali en recientes días hice una dieta crudi-vegana casi al 100% por dos semanas y un mes gluten free. Me sentí muy bien, mi piel mejoró increíblemente y mi digestión también. La ventaja de Bali es que hay muchos restaurantes de comida cruda deliciosa y no tenía que preocuparme por cocinar para mí, ni de no tener opciones saludables para comer porque hay bastantes. De vuelta en Costa Rica y después de varios viajes por Centro América, ya dejé de lado mucha de la alimentación saludable, pero sobre todo comencé nuevamente a comer gluten. Esto tiende a ser un patrón, como bien por unos meses y luego regreso a las comidas que sé que no me caen bien. Esta semana noté que mis alergias de la piel regresaron y que mi cara no estaba tan limpia como antes. Cuando observo mi manera de comer cuando estoy en casa me doy cuenta de que es mucho de comer afuera y de comida “rápida” (no comida chatarra, pero sí comidas sin elaboración y rápidas de preparar) y optar por batidos verdes o galletas de maíz con hummus, que sí bien están saludables, no son una comida completa.

Yo amo cocinar, solamente que no al final del día cuando estoy cansada. Vivo sola hace muchos años y hay muchas razones por las cuales es todo un tema cocinar y mucho más comer en casa. Primero, como trabajo precisamente en mi casa siempre quiero cambiar de ambiente y poder conversar con otras personas, lo cual me lleva a cafeterías o restaurantes por lo menos una vez al día. Luego, en las noches generalmente estoy cansada y no tengo ganas de preparar un plato muy elaborado, por lo que termino comiendo algo sencillo (léase: galletas de maíz con hummus). Y finalmente, cuando sí decido cocinar algo, termino teniendo mucha comida de sobra y comiendo lo mismo por varios días, o peor aún, tirando esa comida a la basura. Tengo varias amigas que también comparten el mismo tema de cocinar para ellas mismas y aunque hay variaciones en el estilo de vida, casi siempre todas terminamos gastando más dinero de la cuenta, comiendo afuera más de lo que deberíamos o desperdiciando comida.

Hoy en el desayuno con mi amiga -quien es chef profesional- me dijo que no estaba planeando bien mis comidas y por eso me costaba tanto prepararlas y me pasó sus consejos para cocinar para una sola persona en casa. Me sorprendió mucho la conversación, ya que hay muchas cosas que yo no sabía, como por ejemplo alrededor del tema de congelar comida o de utilizar lo que sobra de los jugos en la preparación de los alimentos. Te comparto los consejos de ella aquí y espero que te sirvan, son útiles aunque no vivas sola.

 

Consejos para planificar y organizar las comidas:

1. Investiga y planifica el menú de la semana: este consejo es quizás el que más me cuesta porque si no tengo una agenda de trabajo, menos tengo una de alimentación. Pero, ella tiene razón en este punto, ya que normalmente a la hora de ir a la feria (lugar de venta de alimentos orgánicos y saludables), es mejor saber que voy a cocinar con anticipación, para poder comprar los ingredientes correctos. Me pasa mucho que compro verduras, pero no sé bien en qué utilizarlas y luego se descomponen. Si planificamos la semana y buscamos las recetas que vamos a preparar con anterioridad, podemos ahorrar dinero y comprar lo justo y necesario. Ya hice una lista de todos los platos que quiero preparar esta semana y los anoté en un cuaderno, con esto fui al supermercado y así pude comprar los ingredientes que me faltaban.

2. Escoge un día a la semana para lavar y guardar bien las verduras: yo voy todos los sábados a la feria, entonces el día ideal para hacer esto es el sábado por la tarde o el domingo. Nena recomienda invertir en una máquina para sellar al vacío los alimentos, las venden en distintos lugares y hay unas de tamaño pequeño ideales para el hogar. Además, dice que es importante secar bien las verduras antes de guardarlas. Puedes cortar los tallos, limpiarlas y dejarlas ya peladas y picadas. *Bonus: se puede hacer un caldo de verduras a partir de todos esos restos de tallos, cáscaras y pedazos de verduras que no vas a utilizar. Ese caldo sirve de base para las sopas, el arroz o la quinoa.

3. Sobre la leche de almendras: la leche de almendras hecha en casa es deliciosa, pero no dura más de 2 ó 3 días refrigerada. El consejo para esto es dejar las semillas remojando en el refrigerador y cambiarles el agua todos los días. Así, puedes sacar la cantidad de almendras que necesitas para preparar la leche que vas a utilizar en cada ocasión, sin tener que hacer un litro entero que se dañará muy pronto.

4. Reutiliza lo que sobra de los jugos: después de preparar los jugos siempre sobra la fibra, con ella puedes preparar un caldo de verduras o una sopa. También puedes hacer galletas, helados, mermeladas o pan deshidratado. Para más ideas de cosas que puedes realizar con la pulpa, te recomiendo leer: Ideas creativas para utilizar las pulpas de tus jugos.

5. Sobre congelar las verduras: otra de mis preguntas fue: ¿cómo congelar correctamente las verduras? Nena me comentó que no es lo mejor congelar las verduras, porque dice que hacerlo en casa no es igual al proceso industrial y las verduras nunca quedan en ideales condiciones, terminan cambiando de sabor o de textura. Su recomendación es que si quieres conservar las verduras, mejor invierte en la máquina de sellar al vacío y mantenlas así en el refrigerador.

6. Mira la cocina como parte de un proyecto de amor por ti misma: a mí me encanta cocinar, pero no siempre lo he tomado como algo que es un reflejo del amor por mi cuerpo y por mí. Esta semana me prometí reservar el espacio y dedicarle tiempo a la creatividad y al amor en la cocina. Si miramos la cocina desde el lado creativo, hay mil posibilidades de cosas que podemos realizar y todo está nutriendo nuestro cuerpo en niveles muy profundos. Estamos trayendo esa presencia al acto de comer, desde la preparación hasta el plato final.

7. Prepara el arroz o la quinoa con anticipación: puedes reservar varias tazas de arroz o quinoa ya cocidos en el refrigerador para utilizarlas como base en muchos platos. El arroz se mantiene en condiciones óptimas varios días en el refrigerador y te sirve de base para hacer ensaladas frías o bien para saltearlo con verduras calientes. Esto te ahorra tiempo y evita que tengas que cocinar pequeñas porciones.

Esta semana me prometí planificar mis comidas, ser creativa y sacar tiempo para ellas. Te estaré compartiendo todo a través del Instagram de Mujer Holística, me encantaría que me siguieras y si vives sola y también se te hace difícil cocinar para ti, nada más comparte tus consejos en los comentarios.

 

Con cariño,

MJ

P.S: Esta es la entrada No. 11 del Proyecto de 100 Días

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