Hace unos días recibí esta pregunta que me encantó: ¿qué hacer cuando no tienes miedo de soñar y tus sueños son tan grandes que terminas desesperándote  cuando no los ves hecho realidad todavía? No apegarnos a los resultados es quizás uno de los pasos más difíciles a la hora de manifestar abundancia. Cuando estamos aferradas a que tenemos que conseguir aquello que deseamos, estamos limitando el sueño, lo estamos atando y su energía no fluye. 

Hay algunas tareas que nos pertenecen en este proceso de soñar como: cambiar nuestras creencias, controlar la mente y establecer qué es lo que queremos  tener. Por otro lado, hay tareas que le pertenecen a la divinidad. Las que se encargan de abrirnos oportunidades que nunca antes hayamos tenido o de permitir que nuestros sueños se multipliquen y crezcan más rápido de lo que creemos. En general, nuestra tarea es enfocarnos en lo que queremos y traer a nuestro cuerpo físico ese sentimiento de amor y expansión en todo momento, estando siempre presente en la experiencia que estamos teniendo desde nuestro centro.

Pero, tenemos otra tarea. No presionar ni aferrarnos a los resultados o sentir que es obligación que algo ocurra en nuestra vida. Deja ir tus deseos y pídele al universo que te traiga eso o inclusive algo mejor, porque nunca sabes, quizás recibes algo superior o más grande de lo que imaginaste.

Si intentamos controlar los sueños y manipular el resultado de nuestros deseos con la mente, los estamos atando y manteniendo pequeños. Nuestros sueños y toda la energía de creación (y de abundancia) tienen un potencial infinito que sólo lo veremos cuando los dejemos libres y cuando nuestra mente descanse en la certeza de que ya están aquí, que son nuestros. Permitamos que la energía fluya y no nos apeguemos a los resultados.

La vida nos sorprende de muchas formas cuando permitimos que las cosas se acomoden como tienen que ser. Ya nosotras hicimos el trabajo de soñar y dejar ir lo que nos limitaba, eso inevitablemente tendrá un resultado en la realidad. Soltemos el control de los resultados y aprendamos a entender que las cosas fluirán como debe ser. Si el proceso funcionó y logré manifestar todo, pues maravilloso. Pero, si no funcionó también maravilloso, porque es una oportunidad de aprender más sobre la vida y quién soy. En la vida siempre ganamos, porque todo aprendizaje es una oportunidad de conocernos mejor.

No es tu trabajo averiguar cómo el universo te va a dar todo lo que deseas, no permitas que pensamientos como: “yo no puedo tener eso”, “eso es imposible de tener” o “es mucho trabajo” entren en tu espacio de visualización. El universo escucha y es sumamente poderoso, más allá de lo que te puedes imaginar, tu trabajo es pedir las cosas y alinearte con tu intención. No te preocupes por el “cómo” sucederán las cosas, es mejor ocupar tu mente en tu visión final y enfocarte en tomar acción inspirada, siguiendo las señales que se van abriendo en el camino.

Atenta a las señales porque cuando pides algo, el universo te escucha y te enviará señales que te muestran el camino. Busca las oportunidades, las coincidencias y todo aquello que te haga sentir bien. Todo esto te llevará más cerca de lo que deseas manifestar y notarás que no tienes que aferrarte ni tratar de controlar el proceso, sino más bien disfrutar el camino.

Con cariño,

MJ

P.S. Esta es mi entrada no. 98 del Proyecto de 100 Días 

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Mujer Holística

Mujer Holística

María José es fundadora de Mujer Holística y Mujer Holística Emprendedora, además de ser Health Coach, Business Coach y emprendedora de negocios digitales. Entre sus muchas pasiones están los negocios en línea, la meditación, viajar por el mundo y ayudar a las mujeres a manifestar la vida que desean. Su misión es inspirar a las mujeres a seguir sus sueños y sueña con vivir en un mundo de mujeres empoderadas, felices y abundantes.
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