Recibí una pregunta en el artículo que escribí de los sueños -hace unos días- sobre estar cansada de la vida y olvidarse de cómo soñar.  Siempre habrá momentos en la vida en los que sentimos que es más fácil o más difícil soñar. Yo siempre he pensado que el hecho de soñar es una habilidad que desarrollamos y entre más lo practicamos, más fácil se vuelve. Entiendo también que la vida pasa, las horas pasan, los días pasan y entramos en una rutina que nos consume. Empezamos a enfocarnos en lo pequeño de la vida, que siempre es importante, pero dejamos de ver también la visión global de nuestra vida, en realidad, cómo esos pequeños momentos son los que hacen la vida entera.

Entonces, podemos creer que un día descuido mi sueños y el día siguiente también… y así poco a poco pasan los días y cuando me doy cuenta han pasado años y se me olvidó que tengo permiso de soñar. Porque es así, tenemos permiso de soñar, sin importar la vida que vivimos o nuestras circunstancias. Como mujeres tendemos a querer cuidar de todos a nuestro alrededor y fácilmente nos olvidamos de nosotras mismas. Pero, recuerda que si uno está bien, las personas a nuestro alrededor también lo estarán. Si tu estás infeliz, esa infelicidad se verá reflejada en lo que manifiestas en muchas áreas de tu vida.

Si estás sintiendo que es muy tarde para observar en dónde estas en tu vida y cómo te sientes con ella, quiero que sepas que nunca lo es. Siempre puedes aprovechar aunque sea un día al máximo y obviamente si puedes vivir muchos días más con felicidad, pues mejor aún. Nunca es tarde para cambiar de rumbo si es necesario, ¡nunca! Cada día, cada minuto y cada segundo es una oportunidad para mejorar y buscar vivir una vida más plena y con pasión. Recuerda que tú determinas tu futuro, no las personas a tu alrededor.

Si te sientes estancada en tu proceso de soñar… recuerda que:

Primero, revisa tus creencias. Te recomiendo que busques en revistas, programas en la televisión o en las redes sociales lo que otras personas están haciendo. Busca por ejemplo revistas de moda, de viaje, de negocios o de algo que a ti te interese. Quiero que observes tus creencias en el momento de leer o ver a otras personas viviendo su vida. ¿Las juzgas? ¿te dices a ti misma que es imposible para ti? ¿te cuesta imaginarte a ti allí? Si te das cuenta, probablemente no es el acto de soñar lo que te cuesta, sino que tus creencias te impiden sentir la expansión en el corazón y sentir que algo puede ser una posibilidad para ti, independiente si eso que ves está en tu lista de deseos o no, el hecho de que no te permites ni verlo, es lo que te está paralizando.

Segundo, trabaja el perdón hacia ti misma y otros. Utiliza la técnica del Ho´oponopono y perdónate a ti misma por cualquier decisión que tomaste (o no tomaste en el pasado). Perdona también a las personas a tu alrededor por lo que hicieron, no hicieron o dijeron. Si quieres crecer, tienes que dejar ir el pasado. En la medida en que sigamos basando el futuro en lo que pasó en el pasado, las cosas no cambiarán. No podrás crecer y disfrutar plenamente de la vida cuando estás cargando equipaje pesado que debiste haber dejado atrás hace tiempo. Los patrones se repiten hasta que se rompen.

Las realidades se siguen manifestando igual, hasta que tus creencias y forma de ver el mundo cambien. Puedo darte miles de consejos, técnicas y herramientas, pero la verdad es muy sencilla, como dice Wayne Dyer: “Cambia la forma de ver las cosas y las cosas cambiarán”.

Yo sé que la vida puede ser difícil y que a veces las circunstancias no están a nuestro favor. Pero, darnos por vencidas nunca es una opción. Camina siempre mirando la vida con una visión expansiva y llena de amor.

 

Con cariño,

Mj

P.S. Esta es mi entrada no. 97 del Proyecto de 100 Días. ¡Solo tres días más!

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