Hoy hablaba con una amiga que es artista y está produciendo una película increíble sobre el trabajo en Japón (muy pronto te contaré más de ella porque es un proyecto que definitivamente quieres conocer). Desde que me enteré de su proyecto hace unos meses, me encantó y siempre he admirado mucho su trabajo artístico por lo que hizo de este proyecto algo más especial aún. Hablando con ella me di cuenta de que producir una película es bastante caro, especialmente para los artistas independientes, por lo que le ofrecí mi ayuda a través de una pequeña donación.

Ella estaba muy agradecida y me ofreció pagarme de vuelta con sus servicios. Yo le propuse ayudarla porque creo en su proyecto, no esperaba algo a cambio y tampoco estaba preparada para su ofrecimiento. Cuando ella lo mencionó le respondí que no necesitaba nada de vuelta y para mi sorpresa me sentí muy incómoda cuando escuché la idea de su retribución. Inmediatamente observé la situación y me di cuenta de que allí estaba nuevamente la lección que tanto me ha costado aprender: el arte de recibir. 

Escribo esta historia porque sé que esa es una lección que tengo que aprender y quizás al igual que yo, también te cueste recibir. Toda la vida me ha costado recibir las cosas que otros me quieren entregar con amor, sea apoyo, cumplidos o regalos. Soy una persona que le encanta entregar, pero me cuesta recibir de vuelta. Por ejemplo, cuando alguien menciona que le gusta algo que llevo puesto, mi reacción natural es comentar que en realidad no está tan lindo o que quedaría mejor de otra manera. Me cuesta recibir un cumplido y tiendo a minimizarlo cuando lo recibo.

Un pilar fundamental de la abundancia es estar abierta a recibir, especialmente cuando llega con amor genuino. 

Si queremos ser mujeres verdaderamente abundantes, no sólo económicamente, sino en todos los aspectos de nuestra vida, tenemos que aprender a recibir. Es parte de sentirnos apoyadas y de mantener el flujo de energía equitativo. Cuando nos cerramos a recibir de otra persona sus regalos, estamos no sólo bloqueando esa energía abundante y de bendiciones en nuestra vida, sino que también le estamos quitando a esa persona el derecho a poder entregar. Nosotras no somos las únicas con el derecho a entregar, las otras personas también pueden hacerlo y la energía fluye cuando recibimos eso.

Cuando recibimos abiertamente estamos aceptando nuestro valor y enviando la señal al universo de que somos merecedoras, porque lo somos. Merecemos ser felices, ser abundantes y poder vivir lo mejor posible. Además, si bloqueamos esa entrada de recibir, el universo escuchará y luego no llegarán las oportunidades ni los regalos que deseamos.

“Dar y recibir son en verdad lo mismo” – El Curso de Milagros

Si eres de las personas que tiene problemas recibiendo cumplidos, regalos y apoyo, te recomiendo utilizar afirmaciones, como por ejemplo: “estoy abierta a recibir” o “me merezco la abundancia que llega a mi vida”. Mi afirmación favorita es: “la abundancia llega a mi desde todos los rincones del universo y yo la acepto con gratitud.” También te recomiendo observar las áreas de tu vida en que estás bloqueando recibir y cuando alguien te entregue un regalo o un cumplido, agradécele por ello.

Recibe y agradece, mantén el flujo abierto.

Si nos cerramos a recibir abundancia, podemos pasar años intentando atraerla a nuestra vida, pero no la veremos manifestada en la realidad propia. Recuerda que la vida es un flujo constante, todo lo que entra también sale y el balance está en el movimiento. Entrega amor y recíbelo con agradecimiento.

Con cariño,

MJ

P.S. Esta es mi entrada No. 27 del Proyecto de 100 Días

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