El otro día lei una frase que me recordó cómo me sentía durante mis primeros años como coach. Fueron años difíciles como emprendedora porque sentía mucha frustración y ansiedad en torno a mis ingresos, además me comparaba mucho y sentía que nunca ganaba suficiente. La frase que leí decía que si no estás ganando más de $100.000 al año en tu negocio de coaching, estás haciendo algo mal. 

La publicidad y el mercadeo están diseñados para hacerte sentir que te falta algo y que otros saben algo que tu no sabes. Nos hace creer que si ganamos más de $100.000 al año en nuestro negocio de coaching, estamos haciendo algo bien y conocemos los secretos de los grandes. Pero si no, estamos haciendo algo mal y hay algo que otros saben que nosotras no sabemos. Al entrar en esta comparación entramos en una carrera por lograr una meta externa que siempre va a ir aumentando, es una rueda de hamster de la cuál es muy difícil salir. 

Si hay algo que sé después de muchos años en este negocio es que no podemos medir nuestra capacidad de emprendedoras con los mismos parámetros que utilizan otros, ni mucho menos con un monto de dinero.

Cuando basamos el éxito de un negocio en un número o un parámetro de otro, éste nunca será suficiente porque está basado en el ego y para el ego ese número siempre puede ser más grande. Créeme que sé lo que se siente. Yo pasé por esa misma ansiedad mis primeros años como coach y la comparación es una de las trampas más peligrosas que hay. Porque cuando llegas a $100.000 crees que “estás haciendo algo mal” porque no estás en $200.000 y luego cuando llegas a 200.000 crees que deberías de hacer las cosas mejor para estar en $500.000 y así continuas siempre pensando “¿Por qué no logro $____ monto de dinero? ¿Qué estoy haciendo mal?”

La cantidad de dinero siempre será más grande y para el ego nunca será suficiente. Ocurre lo mismo con los Facebook o Instagram likes. Cuando llegas a una meta quieres más y luego más y más. Las redes se basan en ese tipo de comparación, por eso tienen en su diseño establecido que las páginas tengan números de seguidores, porque así tenemos un parámetro para medir qué tan populares somos. Esto nos puede llevar a la lucha inalcanzable por demostrar que somos suficientes y a la inevitable competencia. Nos lleva al agotamiento energético y al desgaste como emprendedoras. Perderemos nuestra creatividad, conexión interna, motivación y entraremos en un espiral de comparación que nunca termina. En este espiral, nunca seremos suficientemente buenas y siempre habrá alguien que tiene más de algo que buscamos.

Creo que el éxito y qué tan bien estamos en el negocio se debe de medir con otros factores, como cuántas vidas has transformado, qué tanta libertad de tiempo tienes en tu día, qué sueños has logrado, quizás en tu nivel de felicidad en general o en cuánto estás ayudando a hacer de este mundo un mejor lugar. Estos factores los tienes que decidir TU MISMA. Conozco a muchas coaches que ganan menos de $100.000 al año y que son tan felices haciendo sesiones privadas y pasando tiempo con su familia. Estoy segura que si les preguntara que qué están haciendo mal en su negocio para no estar ganando $100.000 se reirían y responderían que son felices y lo están haciendo todo bien. 

Conozco a otras coaches sumamente exitosas, que ganan millones de dólares al año, que no tienen página web ni utilizan muchos de los sistemas tradicionales de mercadeo en línea. Simplemente siguen su instinto, hacen su trabajo con pasión, saben cómo inspirar y ser un ejemplo para otros y son también muy felices. Si quieres crecer más y tu meta es ganar millones, ¡adelante! Si eso te hace feliz, entonces hazlo. Pero, hagas lo que hagas asegúrate que lo haces por las razones correctas y porque te hace feliz. 

He aprendido que no hay una receta mágica en el mundo de los negocios digitales, hay muchos factores involucrados en un negocio. Todo requiere experiencia, aprendizaje y sobre todo conocer bien quién eres tu, cuál es tu mensaje y conocer a tu cliente, a las personas que te escuchan a diario. Ser emprendedor es como un deporte de alto riesgo, entre más lo practicas, más fácil se vuelve y aunque el riesgo siempre esté allí, ya conoces el camino. Un negocio no se construye de un día para otro, requiere tiempo y ese tiempo te da la experiencia para tomar mejores decisiones y ser una mejor líder.

Ahora dicho todo esto, también aclaro que como coach de negocios sé la importancia de los ingresos. No estoy diciendo que el dinero no sea importante o que no hay que establecer metas de ingreso y siempre buscar el crecimiento. De hecho tengo varios artículos que hablan sobre la importancia de tener una buena relación con el dinero y de cobrar lo que tus servicios valen. Lo importante es encontrar nuestra propia definición del éxito que no se base en algo externo que siempre cambia, sino en algo interno que es lo único real.

No sabes la cantidad de presión que sentí yo mis primeros años como coach porque no estaba logrando los ingresos que creía que tenía que tener. Cuando miro hacia atrás me doy cuenta que caí trampa en una publicidad que estaba diseñada para que comprara conocimiento, pero que nunca era suficiente. En este momento creo que estoy haciendo las cosas bien en mi negocio. Como todo, tengo mucho por mejorar, aprender y crecer. No estoy exenta de los dolores de cabeza o las decisiones difíciles. Pero, tengo mi libertad de tiempo, de poder viajar y sobre todo mi satisfacción que el trabajo que hago impacta muchísimas vidas. Eso es lo que más me motiva a diario y me siento sumamente satisfecha con ello.

No pierdas nunca ese poder personal tuyo que es la llave que tienes para llegar a tu propio éxito. No lo entregues a la comparación con otros o a un número. No pienses que hay algo malo en ti si no estás dónde otros están. Si estás feliz dónde estás, lo estás haciendo bien. Como te dije antes, hagas lo que hagas asegúrate que lo haces por las razones correctas y porque te hace feliz. 

Con cariño,

MJ

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