Hace un año escribí el artículo, Sobrevive la más liviana, como una respuesta a las preguntas de las emprendedoras de cómo enfrentar la crítica destructiva en redes sociales. Un año ha pasado desde ese artículo y cuando lo leo, me digo a mí misma: un año después eres una pluma. Creo que lo leeré en dos o tres años y mi visión será aún más distinta.

Ser bloggera, tener un negocio en línea o tener muchos seguidoras en las redes sociales tiene sus beneficios y también tiene sus retos. Creo que todos los negocios tienen sus enseñanzas, pero unas son más personales que otras. No es secreto que para ser una bloggera o figura pública en Internet hay que tener una buena dosis de resistencia ante la crítica, una capa de protección fuerte para impedir que uno se tome las cosas personalmente. En mi caso, uno de mis grandes retos de poner mi cara frente al mundo ha sido volverme más fuerte y menos sensible ante la crítica mal intencionada. El Internet es un mar de opiniones y de alguna forma el hecho de que uno tenga cierta cantidad de seguidores, lo convierte en el blanco perfecto para ellas y además parece ser justificado, “por ser una figura pública, eso es lo que te pasa” (esa parte la discutiré otro día, porque no me parece que por tener un número más en una red, se justifique la negatividad o la crítica destructiva. Si FB o IG hoy quitara todos los likes de todas las páginas, no sabríamos quién es popular o no y seguro no seríamos tan críticos de ciertas personas).

Cuando estaba en el colegio era una niña muy sensible a la crítica y a las discusiones. La directora siempre le decía a mi mamá que yo tenía que aprender a desarrollar una “piel más gruesa” un término que traduzco del inglés (thick skin) que significa ser más fuerte ante la crítica. Creo que cuando uno es adulto, las lecciones que uno vivió de niño se hacen más grandes y visibles, porque podemos trabajar en ellas para sanarlas. A mí me parece siempre irónicamente obvio que una niña que siempre tuvo tantos problemas con ser másdura ante la crítica, termine frente a miles de personas hablando de algo como espiritualidad y crecimiento. ¿Obvio, no?, no me quedó de otra que aprender esa lección en esta vida.

He avanzado en mi lección. En estos dos últimos años me he vuelto mucho menos sensible a la crítica, lo he aprendido a manejar mejor. Hoy uno de mis retos más grandes, es no volverme fría y distante, es no encerrarme en mi mundo, prefiriendo el mundo interno al externo. El peligro de cuando uno está frente a muchas personas y expuesta a mucha crítica, es que uno se vuelva inalcanzable emocionalmente. Conozco a varias bloggeras y figuras públicas que se vuelven muy duras y frías, es difícil que ellas conecten con uno y que derritan esa barrera de protección que pusieron en frente. Mi reto es no crear una barrera tan alta frente a mi, es ser dura y suave al mismo tiempo.

Pero, mi verdadero reto –el más grande de todos- es ver que la crítica soy yo misma. Que en la crítica de otros, está el reconocimiento de mi sombra. Todos los días leo el sutra que les compartí hace unos días de Yogi Bhajan para la Era de Acuario, el que dice: reconoce que la otra persona eres tú. La única forma en que podemos conocernos a nosotros mismos, es a través del otro. Lo que admiramos de las otras personas son cualidades que vemos en nosotras mismas y las cualidades que no nos gustan en otros, están también en nosotras (o son parte de nuestra sombra).

Yo también he criticado a figuras públicas y también justificaba esa crítica, solo por el hecho de que era públicas. Tengo que observar mejor cada vez que juzgo a alguien, sea una persona cercana a mi o una figura pública que no conozco. Yo también he pensado o inconscientemente tengo la creencia de no ser suficiente, así cuando leo la crítica hacía mi, la reconozco y reacciono ante ella.  

El espejo de la vida siempre nos pondrá al frente las personas y las situaciones que necesitamos para crecer. Mi crecimiento está aquí, en cada uno de mis seguidores. Allí tendré que aprender a abrazar mi propia sombra, a fortalecer mi alma, a no tomar las cosas tan personal, a perdonarme a mi cuando he actuado sin amor, a ser más liviana, a conectar másprofundo con las personas, a suavizar mi corazón, a escuchar con atención, a disfrutar de todas las experiencias y sobre todo, a actuar siempre con amor e integridad, inclusive frente a quienes critican. Todas estamos en este mundo aprendiendo lecciones de vida, aprendamos a tener compasión por el otro, a tratarnos con amor y respetar los distintos caminos.

Con cariño,

MJ

P.S. Esta es mi entrada No. 74 del Proyecto de 100 Días

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